La diferencia real es la propiedad: con WordPress instalado en tu propio alojamiento tienes los archivos, la base de datos y el código; con Wix, Squarespace o Shopify tu web solo existe dentro del sistema de esa empresa. Todo lo demás (que si es más fácil, más bonito o más barato) viene después de entender esto.
Conviene aclarar los términos, porque el mismo nombre esconde cosas distintas. WordPress autoalojado (el de WordPress.org) es un programa gratuito de código abierto que instalas en un hosting que contratas tú; tú mandas sobre todo. Wix y Squarespace son plataformas cerradas de tipo SaaS: pagas una cuota mensual y la empresa se encarga del alojamiento, la seguridad y las actualizaciones, a cambio de que no puedas salirte de sus límites. Shopify es lo mismo aplicado a tiendas online. Un SaaS es un software que alquilas en lugar de instalar.
El marco con el que deberías decidir es sencillo: hay plataformas que compras y plataformas que alquilas. Con las que compras, tu web es un conjunto de archivos que te pertenecen y que puedes llevarte a otro sitio. Con las que alquilas, tu web es una base de datos y un motor de renderizado propiedad de otro; solo funciona mientras pagas y mientras esa empresa te deje.
Sobre la popularidad hay un dato que zanja el debate. Según W3Techs, en julio de 2026 WordPress mueve el 41,5% de todas las webs de internet y el 59,2% de las que usan un gestor de contenidos conocido, unas nueve veces más que su competidor más cercano. Shopify se queda en el 5,2%, Wix en el 4,3% y Squarespace en el 2,5%. No es una moda: es el estándar de facto de la web.
¿Cuál es la trampa de elegir por «cuál es más fácil»?
La trampa es que «fácil de montar» y «bueno para tu negocio a tres años» son preguntas distintas, y las plataformas cerradas ganan la primera para hacerte perder la segunda. La facilidad de hoy es real; el problema es lo que hipoteca.
El razonamiento que lleva a mucha pyme a Wix o Squarespace es lógico sobre el papel. Quieres una web rápido, no tienes a nadie técnico y una herramienta que arrastra bloques y publica en una tarde parece la opción sensata. Y para una web escaparate de cinco páginas que nunca va a crecer (una peluquería, un despacho pequeño, un porfolio) muchas veces lo es. Ahí el bloqueo no importa, porque no hay ningún plan de irse.
El problema aparece cuando el negocio sí crece, que es lo que quiere todo dueño. Quieres añadir una función, integrar tu CRM, montar una zona privada de clientes, mejorar el rendimiento o cambiar el diseño a fondo, y descubres que la plataforma llega hasta donde llega. A partir de ahí trabajas contra sus límites en vez de construir sobre ellos. Ese coste no se ve el día que contratas. Se ve dos años después.
¿Cuánto cuesta de verdad cada plataforma al cabo de un año?
El precio que anuncian y el que pagas de verdad tienen poco que ver, y en las dos direcciones. Shopify enseña una cuota limpia que esconde comisiones; WordPress enseña un «gratis» que esconde alojamiento y mantenimiento. Comparar la etiqueta de precio es el error que sale caro.
En Shopify la cuota base arranca en unos 39 dólares al mes en el plan Basic, con alojamiento y seguridad incluidos. Debajo hay dos capas que sorprenden a casi todo el mundo. La primera: si cobras con una pasarela que no sea Shopify Payments, Shopify te añade una comisión de hasta el 2% por transacción, además de lo que ya paga cualquiera al banco. La segunda: personalizar el proceso de pago (el checkout) requiere Shopify Plus, que parte de unos 2.300 dólares al mes. Sobre esto profundizo en el artículo «Por qué Shopify no es tan bueno como parece».
En WooCommerce (la solución de comercio para WordPress) no hay comisión de plataforma por venta: pagas solo a tu pasarela de pago. A cambio, el «gratis» del programa no es gratis del todo. Contratas alojamiento, algún plugin de pago y el mantenimiento, y el coste real del primer año para una tienda seria se mueve, según los análisis de coste total de propiedad publicados en 2026, entre unos 800 y varios miles de euros según lo que montes. La diferencia es a favor de quién trabaja el margen: en tiendas con volumen, no pagar un 2% de comisión sobre cada venta compensa de sobra el hosting.
La conclusión honesta es que ninguna plataforma es barata cuando tu web trabaja de verdad. La pregunta útil no es cuál tiene la cuota más baja, sino en qué se te va el dinero: en comisiones y apps que alquilas para siempre, o en alojamiento y desarrollo que capitalizas y son tuyos.
¿Qué pasa el día que quieres crecer o cambiar de plataforma?
Ahí es donde el alquiler pasa factura: en las plataformas cerradas, irse significa reconstruir la web desde cero porque no te llevas el diseño ni la estructura. Este es el coste que ningún comercial te menciona el día de la venta.
El detalle importa y es verificable en la propia documentación de las plataformas. Wix solo permite exportar el blog mediante un feed RSS: las páginas, el diseño, las fuentes y el resto del contenido no salen. Squarespace no admite una migración completa hacia fuera; puedes sacar textos básicos de las entradas, pero el diseño se queda dentro. Cuando decides moverte (por rendimiento, por SEO, por control o por lo que sea) estás pagando por rehacer todo el trabajo de años. En una web hecha con archivos, mover un sitio es copiar esos archivos a otro alojamiento. En Wix o Squarespace no hay archivos que copiar: hay una base de datos que solo existe dentro de su sistema.
Aplica la prueba de los tres años antes de firmar nada. Pregúntate: si dentro de tres años quiero irme de esta plataforma, ¿cómo es eso? Si la respuesta es «exporto el contenido y lo monto en otro sitio en una semana», vas bien. Si la respuesta es «pierdo tres años de trabajo», no tienes una web: tienes un alquiler. El momento más barato para pensar en la salida es antes de empezar a construir. Si además notas alguna de las señales de que tu web no está montada para vender ni para crecer, la plataforma suele ser parte del problema.
¿Con qué plataforma apareces antes en Google y en las respuestas de IA?
Para aparecer en Google y, cada vez más, en las respuestas de ChatGPT o Gemini, lo que decide es el control técnico sobre tu web, y ahí WordPress juega en otra liga. Wix y Squarespace han mejorado mucho, pero tienen un techo.
Aparecer bien depende de detalles técnicos que en las plataformas cerradas no tocas: control del servidor para redirecciones, edición fina de los datos estructurados (el schema, que es el código que le explica a Google y a la IA qué es cada cosa de tu página), velocidad de carga optimizable y acceso a herramientas de SEO avanzadas. WordPress te da todo eso; Wix y Squarespace te dan lo básico y paran. Para una web local o un blog sencillo, con lo básico cualquiera de las dos rankea. Para un sector competido, ese techo se nota más cada mes.
Y esto ya no es solo SEO. La optimización para motores de respuesta (que tu negocio salga cuando alguien le pregunta a una IA) depende de que tu contenido esté estructurado de forma que esos sistemas lo puedan leer, citar y recomendar. Esa estructura se construye con el mismo control técnico que Wix y Squarespace no dan. Importa porque la búsqueda es la puerta de entrada: según BrightLocal, en 2026 el 98% de los consumidores usa la búsqueda online para encontrar negocios locales. Si no apareces, no existes. Los aspectos técnicos que Google revisa en tu web son casi todos cosas que en una plataforma cerrada no controlas.
¿Entonces WordPress siempre? No.
WordPress no es la respuesta automática, y decir lo contrario sería venderte una moto. Tiene sus propios costes y un problema de gobernanza que conviene conocer antes de decidir.
El primero es el mantenimiento. Al ser tuyo, eres tú (o tu agencia) quien se ocupa de actualizaciones, seguridad y copias de seguridad. Esa libertad tiene un peaje de tiempo o de dinero que Wix y Squarespace se comen por ti. El segundo es más de fondo. Desde 2024, WordPress arrastra un conflicto entre Automattic (la empresa detrás del ecosistema) y el hosting WP Engine que ha destapado un problema real: la infraestructura de la que depende todo el mundo (el repositorio donde se distribuyen plugins y temas) está gobernada de forma muy personalista, sin un órgano de control independiente. En pleno litigio, Automattic llegó a intervenir un plugin muy usado y a bloquear el acceso de un actor comercial. El caso sigue abierto, con juicio con jurado previsto para septiembre de 2027. No cambia el día a día de tu web, pero sí recuerda que «abierto» no siempre significa «sin dueño».
Puestos en su sitio los defectos, hay casos donde una plataforma cerrada es la decisión correcta. Una web escaparate pequeña que no va a crecer ni a vender online encaja perfectamente en Wix o Squarespace: coste bajo, fricción baja y el bloqueo no importa porque no hay plan de irse. Una tienda que quiere vender ya, sin equipo técnico y sin necesidad de personalizar nada raro, funciona muy bien en Shopify durante mucho tiempo. Y para el resto (negocios que planean crecer, que viven del contenido y la búsqueda, o que necesitan integrar sus sistemas) WordPress autoalojado es el terreno que no se te queda pequeño. Que WordPress mueva cerca del 58% de los gestores entre las 10.000 webs con más tráfico del mundo, según el Web Almanac de HTTP Archive, desmonta la idea de que es solo para proyectos pequeños.
¿Cómo decides cuál te conviene a ti?
Decides mirando hacia dónde va tu negocio, no hacia lo que necesitas esta semana. La plataforma correcta es la que sigue sirviéndote cuando el negocio que quieres tener sea el real.
Hazte tres preguntas antes de contratar nada. La primera: dentro de tres años, ¿espero que esta web sea más grande, más rápida, mejor o distinta de lo que es hoy? Si la respuesta es sí, necesitas una plataforma que te lleve hasta ahí, y las cerradas casi nunca lo hacen. La segunda: ¿de quién será mi web si un día quiero irme? Si la respuesta es «de la plataforma», estás alquilando. La tercera: ¿dónde prefiero que se me vaya el dinero, en comisiones y suscripciones que no dejan de correr, o en algo que es mío y capitalizo?
La respuesta corta, para la mayoría de pymes y empresas B2B que planean crecer y quieren que su web les traiga clientes, es WordPress autoalojado. No porque esté de moda, sino porque es la única que combina propiedad, control técnico para aparecer en Google y en la IA, y margen para crecer sin rehacer. Para el negocio que de verdad solo necesita una tarjeta de presentación online, una plataforma cerrada le ahorrará complicaciones. La clave es elegir a partir del negocio que quieres tener, no del que tienes hoy.